
Este cuento indio explica la historia de un tigre enjaulado que cuando se vió libre no quiso cumplir un pacto. Y es que las malas intenciones se acaban pagando...
En un pueblo de la India había un tigre que por las noches se comía los corderos y las ovejas de la gente.
Un día, consiguieron encerrarlo en una jaula de bambú y la gente se quedó tranquila, porque ya no podría atacar a sus animales.
Un día pasó un viejo sabio cerca de la jaula. El tigre le dijo que tenía mucha sed y le suplicó que lo dejara salir para ir a beber al río.
Si te libero, me comerás – dijo el viejo sabio.
No viejo sabio, no te comeré. Todo lo contrario, te estaré muy agradecido y te obedeceré en todo Sólo iré a beber agua al río y volveré a mi jaula. Te lo prometo.
El sabio se quedó pensativo por unos momentos. Pensó que el tigre decía la verdad y le abrió la jaula. Entonces, el tigre, que estaba más hambriento que sediento, saltó sobre el sabio con la boca abierta mientras le decía:
¡Oh! viejo sabio, has sido muy inocente con dejarme salir. ¡Ahora te comeré!
No es justo, esto! Yo te he liberado y ahora tu me quieres comer! Me has prometido que no lo harías. Hemos hecho un pacto. ¡No es justo!
Sí que es justo. ¡Tengo derecho a comerte! – replicó el tigre
Pero yo he confiado en ti – respondió el sabio. Haremos una cosa. Preguntaremos a los tres primeros seres vivos que pasen por aquí si es justo que me comas. Si todos dicen que si, no pondré resistencia y me podrás comer. Pero si sólo uno de ellos dijera que no es justo, no me tocarás ni un pelo!
Ummm.... De acuerdo – dijo el tigre. Pero que sea rápido, eh? Que tengo mucha hambre.
Por allí pasaba un buey. El sabio y el tigre se le acercaron.
Hola, amigo buey. Tenemos una duda y te la queremos consultar. Este tigre estaba prisionero en una jaula y me ha pedido que lo liberara para ir a beber agua. Me prometió que no me comería, pero después de liberarlo quiere comerme. Crees que es justo?
Cuando era joven, trabajaba de sol a sol en el campo. Tiraba del carro todo el día, para que mi amo labrara el campo. Pero ahora que soy viejo, me ha echado de casa porque ya no sirvo para trabajar. Los hombres no son justos…Tigre, te lo puedes comer.
La boca del tigre se llenó de saliva. No lo pudo evitar y volvió a saltar sobre el viejo. ¡Tenía mucha, mucha hambre!
¡Un momento! – dijo el sabio. Hemos acordado que le preguntaríamos a tres seres vivos y este era solo el primero.
De acuerdo, de acuerdo- dijo el tigre. Pero vayamos rápido, ¡que hace días que no como nada!
Entonces pasaron por debajo de un mango. El sabio se dirigió a él:
Amigo mango. ¿Tú piensas que es justo que este tigre me coma después que lo haya liberado de una jaula donde estaba preso?
El mango hizo un movimiento con las ramas y contestó:
A los hombres les gusto en primavera y en verano, cuando comen mis frutos y vienen a yacer bajo mis ramas para dormir. Pero en invierno, me cortan las ramas y me calan fuego. No me hables de justicia. Yo creo que estás en tu derecho de comértelo, tigre.
-Nuevamente, el tigre saltó sobre el viejo sabio. Pero este le recordó que sólo le habían preguntado a dos seres y que todavía faltaba uno.
Entonces se cruzaron con un chacal. Cuando le plantearon la duda, el chacal dijo:
Uff…. pues es que soy un poco tonto y no puedo imaginar las cosas si no las veo
Es muy fácil, dijo el tigre. Yo estaba encerrado en una jaula de bambú…
¿En una jaula?- lo interrumpió el chacal. – Y cómo era?
¡Pues una jaula de bambú normal!
Es que si no la veo, no os podré ayudar – respondió el chacal.
Entonces se dirigieron a la hacia la jaula y el sabio se la mostró.
El tigre estaba encerrado en esta jaula y me pidió que lo liberara.- explicó
¿Encerrado? ¿Encerrado cómo?- preguntó el chacal
¡Mira que llegas a ser tonto, chacal! ¡Estaba dentro de la jaula con la puerta cerrada, así! – iba diciendo el tigre mientras entraba en la jaula y cerraba la puerta.
Y se quedó encerrado otra vez.
¡Ostras! ¡Estoy otra vez encerrado! ¡Abridme la puerta, dejadme salir!!! –exclamaba el tigre sin parar
Bueno tigre, ahora si que puedo imaginar como estabas. Espero que nunca seas tan tonto como yo- dijo el chacal. Y él y el sabio se alejaron de la jaula dejando encerrado al tigre para siempre.
NAMASTÉ.
viernes, 16 de noviembre de 2007
EL TIGRE,EL SABIO Y EL CHACAL
Publicado por
LOLY
en
17:23:00
2
comentarios
Cuento de la Tribu de los Lakota

Cómo el Cervatillo Recibió Su Camisa Moteada
Tawíyela estaba muy nerviosa y trastornada. Ella buscaba por aquí y por allá el peligro escondido en las sombras de los cerezos silvestres y los retoños de sauce a lo largo del lecho del riachuelo. Tachínchala, su bebé, apenas tenía unos cuantos minutos de nacido, y el corazón de Tawíyela latía tan fuerte como un tambor de guerra, preocupada por él. Su esposo, Tájcha, también vigilaba, observando lo más que podía desde el acantilado, cuidando a su familia abajo.
"Oh Gran Creador, deseo sinceramente en mi corazón una manera de proteger a mi cervatillo recién nacido," suplicó la madre, mientras lavaba a su bebé con la lengua. "Tú les ha dado a todos los padres de las criaturas de esta tierra algún tipo especial de protección para sus bebés cuando nacen. El bebé del búfalo puede correr inmediatamente y ocultarse entre sus padres, tías, tíos y primos en el círculo interior seguro de la manada. Lo mismo puede decirse de los grandes alces, cuyas abuelas suenan la alarma y arrastran incluso a los muy jóvenes a la seguridad. Las ovejas tienen pequeños que puede correr al acantilado más alto casi tan pronto como nacen. Y el bebé del antílope es tan ligero de pie que puede huir con su madre del peligro casi antes de que ella termina de lavar su cara.
Mi esposo y yo tememos por nuestro propio bebé, pues no tiene tales habilidades. El y yo podemos correr y saltar huyendo de cualquier amenaza, pero nuestro hijo es débil y de patas tambaleantes, y no tiene fortaleza para salir corriendo. Oh Gran Creador de todas las criaturas, por favor escucha nuestra súplica y danos alguna manera para salvar a nuestro hijo de quienes quieren convertirlo en comida."
Con esto, el Creador de todas las cosas detuvo lo que estaba haciendo y bajó a la tierra para ver qué podía hacer. Su corazón se había conmovido por los rezos sinceros de la madre ciervo y decidió acoger su pedido.
Se apareció como un gran viento que ahuyentó a todos los depredadores que habían estado escondidos en las sombras. Fueron enviados lejos para que no pudieran ver ni oír ni saber de ninguna forma qué plan idearía el Creador para ayudar a la familia ciervo a proteger a su bebé.
Entonces llamó a Tawíyela y Tájcha y se paró sobre el pequeño Tachínchala, quien acababa de caer en una mata de bayas. "Este bebé ciertamente necesita ayuda," dijo el Creador. "Esto es lo que haremos. Tráiganme una piel de ante que sea tan suave como pluma de ganso. Tráiganme sus botes de pintura y también todas sus bolsas de pigmento en polvo."
El ciervo padre brincó por los árboles para reunir todos los artículos que solicitaba el Creador, mientras que la madre se quedó resguardando a su bebé. El Creador se inclinó sobre el pequeño bebé que yacía tendido a sus pies. Tomó un inhalación profunda y luego exhaló con fuerza. Los árboles se mecieron con el aliento del Creador. Luego tomó otra inhalación más profunda aún, tan profunda y tan poderosa que aspiró todo el olor de la piel del cervatillo. Ni una sola hoja tembló en el Gran Silencio del Creador, y ni siquiera una brisa minúscula de su aliento volvió a salir de su boca.
Tájcha corrió veloz a través de las cañas del sauce, abriéndose camino entre las ramas secas al lado de los pinos en su urgencia por traer al Creador lo que había pedido. La piel de ante estaba atada alrededor de su cuello, y sus ollas de pintura y bolsas de pigmento en polvo estaban atadas a su rabo, pues sus astas todavía no habían brotado lo suficiente y por lo tanto no podían hacer el trabajo. Ofreció los artículos con gran respeto al Creador, cantando conforme lo hacía una pequeña plegaria de gracias. "Pilámayaye, Wakán Tanka," cantó. "Pilámayaye, Wakán Tanka."
El Creador de todo el cielo y la tierra midió al bebé con su gran mano. Entonces tomó un pedazo de piedra de la tierra a su lado y cortó la mullida piel de ante al tamaño. Le indicó a Tawíyela que cortara algunas tiras y le pidió que atara los costados, mientras mezclaba los pigmentos cuidadosamente en las ollas. Tomó un poco de negro del carbón de muchos fuegos, un poco de café de la tierra, un poco de blanco del saquillo del padre, añadiendo un poco de amarillo cremoso y una pizca de rojo sagrado.
Entonces el Gran Pintor dio unos golpecitos con estas pinturas sobre la camisa del bebé. Cuando terminó, pidió a la madre que metiera la camisa sobre la cabeza del bebé para cubrir su dorso y sus costados. "Asegúrense de que sus hijos e hijas vistan esta camisa de ahora en adelante," dijo el Creador, "e indíquenles que se queden tranquilos en dondequiera que los pongan, sin moverse ni hacer ruido. Mientras ellos obedezcan sus instrucciones estarán seguros, pues ahora son invisibles para quienes rondan en el bosque, y no tienen olor alguno que los delate ante sus enemigos."
Y por eso el cervatillo viste una camisa moteada hasta que es lo bastante grande y fuerte para que los lobos no se lo puedan comer.

______________________________
Glosario de palabras Lakota:
Tawíyela ~ Venada
Tachínchala ~ Cervatillo
Tájcha ~ Ciervo
Pilámayaye ~ Gracias
Wakán Tanka ~ El Gran Creador
--------------------------------------------------------------------------------
Paso la Pipa al Padre del Cielo. Fumo con el Gran Espíritu. Que nuestro día sea azul.
Publicado por
KYMI
en
16:54:00
1 comentarios
LEYENDA SIOUX

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
Nos amamos... empezó el joven.
Y nos vamos a casar.... dijo ella.
Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.
Por favor repitieron . ¿Hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.
Hay algo dijo el viejo pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.
Nube Azul dijo el brujo, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos.
Deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte; si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?
Y tú, Toro Bravo siguió el brujo, deberás escalar la montaña del trueno.
Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul.
¡Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares...
Y ahora qué haremos... preguntó el joven.
¿Los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
No dijo el viejo.
¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne? propuso la joven.
No repitió el viejo.
Harán lo que les digo:
tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso.
Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.
Este es el conjuro.
Jamás olviden lo que han visto, son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.
Si quieren que el amor entre ustedes perdure:
“Vuelen juntos... pero jamás atados”.
NAMASTÉ.
Publicado por
LOLY
en
16:24:00
0
comentarios
Cuento de la Tribu de los Crow
La muchacha que amaba a su prometido
Varios jóvenes de la tribu de los cuervos ya estaban en el sendero de la guerra. Un poco antes de llegar al sito en que el Río de las Piedras Amarillas abandona la montaña, tuvieron que librar una batalla con un ejército de pies negros. Dos cuervos murieron en esa batalla. Más lejos, cuando querían atravesar el Río que Grita entre las Piedras, los supervivientes toparon una vez más con el enemigo. Tres cuervos perdieron la vida en este segundo encuentro. Aguila Blanca recibió una flecha en la pantorrilla. La herida le impedía ir más lejos. El jefe de la expedición afirmó: Aguila Blanca no se encuentra en estado de seguir avanzando. Lo dejaremos aquí hasta que se le cure la pierna. Si le esperáramos nos exterminarían a todos. Se acordó que si Aguila Blanca no había regresado a la tribu después de la Luna en la que la Nieve entra en los Tipis, se proclamaría su gloriosa muerte. Los guerreros le construyeron un refugio para que pudiera pasar el invierno sin sufrir demasiado. Le dieron todas las provisiones que podían dejarle y colocaron sus armas junto a él. Luego partieron. De vuelta al poblado, los guerreros explicaron lo que había sucedido. Los sabios afirmaron que aquellos valientes habían actuado de la mejor manera para todos. Pero una joven no pensaba lo mismo. Se llamaba Lluvia Hembra y no quería en absoluto abandonar a su prometido durante todo un invierno. Su hermano había formado parte de la expedición; le preguntó: -¿Dejasteis a Aguila Blanca muy lejos? -Más allá de las Montañas Peinadas de Nieve -contestó el hermano. -Habrá muerto de frío antes de que termine la Luna en la que la Marmota sale de su Agujero. Indícame el camino, voy a buscarlo. El joven valiente replicó: -El viaje es ya demasiado largo para un hombre, ¿cómo va a llegar a ese sitio una mujer sola? Pero Lluvia Hembra insistió de tal forma que su hermano le dijo: -Ve hasta el río de las truchas y remonta la corriente hasta el sitio en el que forma un lago. Si el hielo es suficientemente espeso pasa a la otra orilla y alcanza la montaña en la que el curso de agua tiene su fuente. Rodea esa elevación siguiendo el curso del sol y dirígete hacia ese bosque de pinos que los castores utilizan para construir su embalse. Detrás de ese bosque hay un pantano cubierto de nenúfares. No te aventures en él porque es muy peligroso. Camina en dirección de las dos montañas y toma el Desfiladero de la Sombras. Al final de ese paso se eleva una roca cuya forma recuerda a un cazador al acecho. Tras esa roca se extiende una gran llanura. Allí encontrarás a tu prometido. En esta estación sólo podrás franquear ese espacio con raquetas para la nieve. No abuses de tus fuerzas y ten mucho cuidado. Los lobos merodean por esos parajes y el oso tiene su caverna muy cerca del sito donde dejamos a Aguila Blanca. Lluvia Hembra se cargó de madera de provisiones la espalda y se puso en camino. La Luna de las Hojas Pobres ya estaba terminando y el Momento en el que Hay que Guardar los Víveres apenas acababa de comenzar. Lluvia Hembra anduvo durante toda una estación. En sus escasos descansos se calentaba poco y comía lo menos posible para no empobrecer lo que destinaba a Aguila Blanca. Al llegar a la llanura hacía estragos una tormenta. Pero, a través de los copos de nieve, percibió una delgada columna de humo. En seguida pensó: <
Paso la Pipa al Padre del Cielo. Fumo con el Gran Espíritu. Que nuestro día sea azul.
Publicado por
KYMI
en
2:14:00
2
comentarios
DISCAPACIDAD
Estos cambios de juego de actitud han posibilitado cambios en la comprensión de determinadas características físicas que antes eran consideradas como discapacidades. En la década de los 60, por ejemplo, los zurdos eran vistos como personas con anomalías. En las escuelas del mundo occidental, los niños zurdos eran obligados a escribir con la mano derecha y eran castigados si no lo hacían. Más tarde, en los años 80, se aceptó esta cualidad simplemente como una diferencia, una característica física. Si determinadas herramientas como tijeras o sacacorchos son creadas sólo para diestros, una persona zurda se sentirá como un discapacitado: será incapaz de realizar ciertas acciones y deberá ser ayudado por otras personas, perdiendo su autonomía.
Así pues, en la sociedad actual se cuida mucho la adaptación del entorno a las personas con discapacidades para evitar su exclusión social.
Lingüísticamente, en algunos ámbitos, términos como "discapacitados", "ciegos", "sordos", etc. pueden ser considerados despectivos, debido a que de esta manera se puede estar etiquetando a la persona. En dichos casos es preferible usar las formas "personas con discapacidad", "personas invidentes", "personas con sordera" o "personas con movilidad reducida".
Adaptados para los deportes: Los diferentes deportes adaptados para minusválidos se desarrollaron a partir de los años 1950. Los Juegos Paralímpicos (el significado junto a las Olimpiadas) ahora son sostenidos después de las (Verano y Invierno) Olimpiadas.
La mayor desigualdad se da en la desinformación de la discapacidad que tiene enfrente la personas sin discapacidad y el no saber como desenvolverse con la persona discapacitada, logrando un distanciamiento no querido. La sociedad debe eliminar las barreras para lograr la equidad de oportunidades entre personas con discapacidad y personas sin discapacidad. Para lograr esto, tenemos las tecnologías de apoyo.
No ve a la discapacidad como un problema individual, sino considera que la discapacidad está dada por las limitaciones que pueda tener una persona y las muchas barreras que levanta la sociedad. Esto es lo que causa la desigualdad social con personas sin discapacidad
Tipos de discapacidad:
Existen los siguientes tipos de discapacidad: Física, Psíquica, Sensorial y Intelectual o Mental.
Cada uno de los tipos puede manifestarse en distintos grados de discapacidad, y una persona puede tener varios tipos de discapacidades al mismo tiempo, con lo cual encontramos un amplio abanico de personas con discapacidad.
Discapacidad física:
La discapacidad física se puede definir como una desventaja, resultante de una imposibilidad que limita o impide el desempeño motor de la persona afectada. Esto significa que las partes afectadas son los brazos y/o las piernas.
Criterios de identificación:
Las causas de la discapacidad física muchas veces están relacionadas a problemas durante la gestación, a la condición de prematuro del bebé o a dificultades en el momento del nacimiento. También pueden ser causadas por lesión medular en consecuencia de accidentes (zambullido, por ejemplo) o problemas del organismo (derrame, por ejemplo).
Discapacidad sensorial:
La discapacidad sensorial corresponde a las personas con deficiencias visuales, a los sordos y a quienes presentan problemas en la comunicación y el lenguaje.
Criterios de identificación:
Son patologías muy importantes de considerar dado que conllevan graves efectos psico-sociales. Producen problemas de comunicación del paciente con su entorno lo que lleva a una desconexión del medio y poca participación en eventos sociales. También son importantes factores de riesgo para producir o agravar cuadros de depresión. Un diagnóstico y tratamiento precoz son esenciales para evitar estas frecuentes complicaciones.
Causas: La deficiencia auditiva puede ser adquirida cuando existe una predisposición genética (por ejemplo, la otosclerosis), cuando ocurre meningitis, ingestión de medicinas ototóxicas (que ocasionan daños a los nervios relacionados a la audición), exposición a sonidos impactantes o virosis. Otra causa de deficiencia congénita es la contaminación de la gestante a través de ciertas enfermedades, como rubéola, sarampión, sífilis, citomegalovírus y toxoplasmosis, además de la ingestión de medicamentos que dañan el nervio auditivo durante el embarazo.
La pérdida de la visión puede ocurrir debido a herimientos, traumatismos, perforaciones o vaciamiento en los ojos. Durante la gestación, enfermedades como rubéola, toxoplasmosis y sífilis, además del uso de substancias tóxicas, pueden ocasionar esta discapacidad en el niño.
Discapacidad psíquica:
Se considera que una persona tiene discapacidad psíquica cuando presenta "trastornos en el comportamiento adaptativo, previsiblemente permanentes".
Criterios de identificación:
Barrera arquitectónica:
En el urbanismo, se usa el término barrera arquitectónica para designar aquellos obstáculos físicos que impiden que determinados grupos de población puedan llegar, acceder o moverse por un edificio, lugar o zona en particular. Se trata del tipo más conocido de barrera de accesibilidad, ya que está presente en el medio físico y es la que resulta más evidente a la sociedad.
Por ejemplo, los bordillos de las aceras son barreras arquitectónicas, ya que impiden que las personas con sillas de ruedas puedan desplazarse fácilmente por las ciudades.En España hay diversas asociaciones u organismos que tratan de promover la eliminación de este tipo de barreras de accesibilidad, como la ONCE y el IMSERSO.
Ley de Dependencia:
La Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia y a las familias de España, más conocida como «Ley de Dependencia», es una ley española que sienta las bases para construir el futuro Sistema Nacional de Atención a la Dependencia, que financiará los servicios que necesitan las personas dependientes, bien por sufrir una enfermedad o accidente invalidante o al llegar a la vejez.
La Ley fue presentada el 5 de marzo de 2006 por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto público. El 20 de abril de 2006 fue aprobada por el Consejo de Ministros, y el 30 de noviembre de 2006 fue aprobada de forma definitiva en el Pleno del Congreso de los Diputados con una amplia mayoría.
Desarrollo de la Ley:
La Ley inició su andadura gradual el 1 de enero de 2007. Está previsto que este año más de 200.000 personas, las más necesitadas (el 15% de los 1,3 millones de dependientes que hay), se beneficiarán de estas ayudas.
La Ley establece tres tipos de dependencia:
Grandes dependientes: aquéllos que necesitan ayuda las 24 horas del día.
Publicado por
LOLY
en
0:26:00
2
comentarios
jueves, 15 de noviembre de 2007
EL QUINTO ANIVERSARIO DE UNA CRONICA NEGRA MAS
Este petrolero transportaba en el momento del accidente más de 75.000 toneladas de crudo, que se ha ido vertiendo poco a poco a lo largo y ancho de toda la costa gallega sin que nadie haya podido o sabido evitarlo, esta es la crónica del accidente.
Publicado por
KYMI
en
18:18:00
0
comentarios
EL PORQUE DE LAS COSAS

¿POR QUE LOS PIRATAS LLEVABAN PENDIENTES ?
Durante el apogeo de las grandes aventuras por mar, en los siglos XVIII y XIX, los navegantes, animados por el comercio con los países exóticos y remotos, alcanzaron casi todos los lugares del mundo en sus embarcaciones de vela.
Muchos de estos viajes entrañaban serias dificultades, en especial las rutas que pasaban por el cabo de Hornos.
( El cabo más austral del archipiélago de Tierra del Fuego, en el sur de Chile. considerado tradicionalmente como el punto más meridional de América aunque en realidad éste corresponde a las islas Diego Ramírez; es también el más austral de los tres grandes cabos y marca el límite norte del Paso Drake que separa a América de la Antártida. Por muchos años, el Cabo de Hornos fue uno de los hitos principales de las rutas de navegación de embarcaciones a vela, las que comerciaban alrededor del mundo aún cuando las aguas en torno al Cabo son particularmente peligrosas, debido a sus fuertes vientos y oleaje y la presencia de icebergs.)
Drake, en 1578 un pirata, comerciante de esclavos y saqueador inglés que llegó a ser vicealmirante de la Royal Navy, fue el primero en doblarlo.
Escollos, bajios, vientos huracanados, lluvias y nieve durante casi todo el año, y una espesa bruma cuando las tempestades calmaban, convertían a aquel cabo en un lugar impracticable, incluso para los mas experimentados navegantes.
Los naufragios estaban a la orden del día. Por ello, se convirtió en signo de suerte y pericia entre la marinería haber logrado cruzar con vida aquel infierno de las tinieblas, que ni el mismísimo BERCEBU hubiera logrado atravezar.
Orgullosos de ello, y para que la hazaña quedara reflejada de por vida, los marineros, comerciantes, piratas y corsarios se colgaban en una de las orejas un pendiente en forma de aro.
A este distintivo se podían unir otros dos, que simbolizaban el paso por el cabo de Buena Esperanza, al sur de África, y el de York, en Oceanía.
La costumbre, que se extendió con rapidez como símbolo de valor y temeridad, fue también adoptada por los piratas que asolaron las costa del Caribe durante el siglo pasado.
Pero una incógnita la cual habría que descifrar e incluso mucho que profundizar en ello.
Según los manuales de Bitatagoras,( libros de navegacion ) de uno de los Piratas mas famosos de todo hemisferio, el Capitán KIR, y por cierto, uno de los documentos de piratería, mas antiguos que se conozcan en en toda la historia.
Afirman que sus tripulantes, se hacían elaborar valiosos y caricimos Pendientes de oro, cuando arribaban ha tierra firme con la parte que les pertocaba de su botín, antes de gastarse buena parte de el en Mujeres y Ron.
Y ello no tenia mas que una simple y a la vez ilogica razon.
Elos decian que cuando llegara el dia de su esperada muerte, con esos caricimos pendientes, tenian asegurado el pago de su entierro.
Ya que por el ritmo de vida que llevaban de mar en mar de oceano a oceano, de norte a sur y de este a oeste al arribar a puerto siempre gastaban incluso mas de lo que en sus azañas habian logrado.
Pero la incognita llega en este (....)
La mayoria de los Piratas conocidos y por conocer morian en trifulcas navales, en tempestades, enfermedades.
Y Digo yo les servia de mucho llevar esos pendientes en sus orejas si la mayoria acababan en el fondo del Mar ???????????????????????
Publicado por
KYMI
en
2:40:00
3
comentarios
miércoles, 14 de noviembre de 2007
TATUAJES
TATUAJES: El arte a flor de piel
Desde hace miles de años el hombre ha llevado tatuajes en su piel. Este arte ha sufrido cierta transformación: de ser un símbolo que servía para diferenciar a ciertas clases sociales, ha pasado a ser un fenómeno más de la moda y, por ello, la profesionalización de los tatuadores es cada vez mayor.
Hay quien piensa que los tatuajes son un hecho reciente, desarrollado en las ultimas décadas del siglo XX. En realidad, hace miles de años que este arte nos acompaña, pero no se sabe exactamente cuándo y cómo se descubrió el proceso del tatuaje. En 1991 se encontró en un glaciar a un cazador de la era neolítica, tenía la espalda y rodilla tatuadas. Antes que fuera descubierta la momia del cazador, la persona tatuada más antigua era la sacerdotisa egipcia Amunet adoradora de Hathor, diosa del amor y la fertilidad. Vivió en Tebas alrededor del 2000 a. C., sus tatuajes eran del estilo de los del cazador lineales y simples, con diseños de puntos y rayas.Ya en el siglo XX, desde sus primeros años existían estudios de tatuaje en casi todas las ciudades importantes. La mayoría de las imágenes tradicionales de U.S.A. se originaron en los diseños de Lew Alberts, que dominaron los temas patrióticos, sentimentales y religiosos por más de 50 años. Asimismo, Charles Wagner introdujo muchas innovaciones, fue el primer tatuador americano que practicó con éxito el tatuaje cosmético, tatuó perros y caballos como medio de identificación y experimentó con métodos químicos para remover los tatuajes. El tatuaje antiguo tiene mucho en común con el tatuaje moderno, y podemos considerar que estamos en presencia de una evolución continua de un arte con orígenes profundos y universales en la humanidad.La práctica del tatuaje ha dejado de ser una actividad marginal para convertirse en la expresión de cierto estilo de vida. Lo que antes era un signo que distinguía a las clases socialmente, hoy es un producto de moda.La gran demanda de tatuajes ha favorecido la profesionalización del tatuador. De igual manera, ha introducido nuevas prácticas que le son afines, como la del piercing (perforación de partes del cuerpo).En todos los casos hay que cuidar que el proceso de esterilización de los materiales se realice en autoclave (aparato profesional de esterilización), que el lugar donde se aplique el trabajo se encuentre lo más higiénico posible; que el tatuador maneje sus utensilios con guantes desechables, que las agujas sean nuevas, esterilizadas y destruidas al final de cada sesión, y obtener por escrito los cuidados que deben tenar para alcanzar una adecuada curación.
A mi particularmente me gustan los tatuajes de hecho llevo dos.
NAMASTÉ.
Publicado por
LOLY
en
16:36:00
4
comentarios
martes, 13 de noviembre de 2007
Una incurcion a los indios apaches
Bajo las formas más diversas –cine, literatura, historieta–, la mitología norteamericana ha presentado siempre a los apaches como el adversario más violento y temible del ejército norteamericano durante la conquista del Oeste. Ahora, Las guerras apaches, una investigación del historiador David Roberts, reconstruye, en un relato tan documentado como vertiginoso, la historia real de esa campaña sangrienta que concluyó en exterminio, no sin dejar un puñado de historias tan heroicas como conmovedoras.
1. EL ENEMIGO INTERNO
“Esos salvajes se ponen en peligro como sólo pueden hacerlo quienes no creen en la existencia de Dios, el cielo y el infierno”, opinaba en el 1600 un anónimo misionero español. Esta opinión se fortaleció con el tiempo y a mediados del 1800, Sammuel Woodworth Cozzens, un viajero británico anotaba: “Los apaches tienen el carácter del lobo merodeador de las praderas, cobardes y vengativos”. Veinte años después, el teniente de caballería Walter Scribner Schuyler afirmaba: “Un apache conoce sólo dos emociones: miedo y odio”. Por esos años, un periodista reseñaba: “Un apache puede afrontar la muerte con un gruñido estoico, pero no hay nada que los aterrorice más que ser encarcelados”. El comandante Wirt Davis los definía: “Son los animales más astutos y mañosos del mundo porque cuentan con la inteligencia de los seres humanos”.
Pareciera que, desde el fondo de los tiempos, los apaches estuvieron contra todos y contra todo. Y tienden a corroborarlo algunos lingüistas. El origen de la palabra apache es incierto. Hay eruditos que sostienen que es la derivación fonética de una palabra zuni: “apachu”. Es decir, enemigo. Otros teorizan que el vocablo proviene del español apachurrar, aplastar, término que se daba a la entrega de prisioneros a las mujeres y chicos para que se entretuvieran en su tortura. Pero ellos se llamaban a sí mismos “N’de” o “Dené” que puede traducirse como “la gente”. La antropología los identifica como parientes de los atapascos y relacionados en lo étnico, lingüístico y psicológico con tribus que, en la actualidad, todavía viven en los territorios subárticos de Alaska y Canadá, como los indios koyukon, los tamana, los dogrib y los chipewyan.
Se estima que migraron al sudoeste de Estados Unidos siglos antes del XVIII. Aunque no aparecen en las crónicas de los conquistadores españoles, no significa que, ocultos entre las rocas, escondidos en los montes, camuflados en el paisaje, no estuvieran allí, acechando vigilantes.
Antes de su contacto con los españoles y más tarde al combatir contra los angloamericanos en la década de 1850 sus costumbres eran las del nomadismo. Su único animal doméstico era el perro, que usaban para cargar sus cosas: le colocaban un arnés que arrastraba una camilla. Para los españoles fueron parecidos a gitanos. Viajaban de un lugar a otro y dependían del búfalo y el venado para su subsistencia. Sólo había dos animales que, por superstición, se prohibían comer: los osos y las víboras. A los españoles les asqueó que bebieran la sangre de los animales, comieran carne cruda y la secaran al sol para transportarla. A pesar de su errabundia, cultivaban en escala reducida maíz, alubias, calabazas y su alimentación se complementaba con higos y dátiles. Su religión era politeísta y animista. Y la ceremonia más trascendente era la pubertad de las mujeres: toda una fiesta que se prolongaba cuatro días y cuatro noches. Creían que todo ser viviente tenía un don. “Hay tantos enemigos que si no posees un poder no puedes hacer nada”, pensaban.
Si bien comerciaban con los pueblos originarios de Nueva México –entre los que se contaban los zuni–, a la vez los atacaban y rapiñaban. Su destreza con el arco y la flecha era letal, como más tarde su puntería con el rifle. Para entonces ya habrían incorporado el caballo a su cultura. Y serían los mejores jinetes de América del Norte y los indios más intimidantes.
2. CIVILIZACION Y BARBARIE
David Roberts nació en Denver (Colorado) y se graduó en Harvard. Su “ensayo histórico” Las guerras apaches, subtitulado Cochise, Jerónimo y los últimos indios, es una crónica tan voluminosa como pormenorizada de la resistencia apache durante un cuarto de siglo. Roberts dedica su libro a los apaches de Arizona, Oklahoma y Nuevo México: “Con tristeza por lo que han perdido y con profundo respeto por lo que preservaron”.
En los numerosos agradecimientos por la ayuda durante su investigación, Roberts menciona a Jon Krakauer. Al igual que Krakauer, el escritor de Hacia rutas salvajes y Por mandato del cielo (la recientemente traducida historia de los mormones y su influencia en el gobierno norteamericano actual), Roberts también escribe para la revista Outside. Y comparte con su colega una prosa neutra típica del periodismo. No hay en esta escritura una destilación que pretenda “el bello estilo”. Nada de eso. Pragmatismo puro: hechos. En todo caso, lo que le importa a Roberts es su articulación con una frialdad que provoque una lectura caliente. A Roberts le basta con el entramado de acciones presuntamente “civilizatorias” y la resistencia tenaz de los “bárbaros” defendiendo su libertad. “El error fundamental a la hora de explicar la resistencia de los apaches ha sido la incapacidad total del hombre blanco para comprender la historia triste de este pueblo desde el punto de vista de los chiricahua”. Roberts asume una actitud crítica:: “Ni un solo cronista se habría hecho eco o se habría erigido en denunciante de las declaraciones racistas de no ser por los atormentados remordimientos colectivos que sacudieron a nuestra sociedad allá por los años 60”. Cabe acotar: Roberts se refiere a los tiempos de Vietnam y la radicalización de la izquierda norteamericana. “La consecuencia de este revisionismo radical es la aceptación de la injusticia cometida con los nativos que desembocó en una imagen estereotipada tan falaz en los argumentos de nuestros antepasados.”
Si una observación puede hacerse al enfoque de Roberts es su comparación de los héroes apaches con los protagonistas de las tragedias griegas o el teatro de Shakespeare. ¿Es a través de estos paradigmas que debe leerse la historia de su resistencia? Pero, ¿acaso tenemos los “occidentales” otro referente para comparar? Hay diferencias sustanciales en escribir “sobre” o escribir “desde”. Roberts escribe “sobre”, pero, no obstante, su investigación se sobrepone a todo prurito y suena como escrita “desde” ya que relato, en la enumeración apabullante de la acción militar, desarrolla una visión cuestionadora de la épica del western, desde el clásico y prolífico John Ford en la veta pionera y tradicionalista hasta el progresismo de Arthur Penn en Pequeño gran hombre en los 70 o, más cerca, Kevin Costner en Danza con lobos. Porque los hechos aquí narrados constituyen una verdad irrefutable: la vigencia de la contradicción civilización/barbarie que se proyecta, por qué no, en la invasión de Irak.
3. PARA UNA TUMBA SIN NOMBRE
La conquista española, ese exterminio celebrado con pompa y circunstancia en sus 500 años como “encuentro de dos culturas”, fue un asesinato de orden masivo en todas partes y no escapó a la regla en los territorios de Arizona y Nueva México, siguiendo por la cadena montañosa de la Sierra Madre. A mediados del siglo XIX, la expansión “civilizadora” norteamericana no se quedó atrás, aunque la crueldad siempre se les adjudicó a los indios y, entre éstos, a los apaches, fueran los aterradores chiricahuas, mescaleros o cualquiera de sus variantes tribales. Una de sus torturas predilectas consistía en colgar de un árbol a los prisioneros, de los pies o de la cabeza, y prenderles debajo un fuego, cuando no lapidarlos. Al atacar ranchos, carretas y diligencias, era común que machacaran contra una piedra las cabezas de sus víctimas hasta convertirlas en un puré de masa encefálica, sangre y huesos. Todavía en la actualidad se discute si los apaches mutilaban y atravesaban con sus lanzas una y otra vez los cuerpos de sus víctimas tras haberlos herido o luego de haberlos matado. El odio de los apaches tenía como prioridad a los mexicanos debido a sus traiciones y pusilanimidad. En una de sus batidas, atacaron unos carretones mexicanos. Ataron los prisioneros a las ruedas y les prendieron fuego. Aunque a veces capturaban a los chicos para integrarlos, no faltaron ocasiones en que, sin desmontar, agarraban los bebés de las piernas y los revoleaban por el aire para tirarlos a lo lejos. También se les atribuía el arranque de la cabellera de sus enemigos, aunque pudo comprobarse que habían heredado la costumbre de los conquistadores españoles y ésta, a su vez, fue transmitida a los ejércitos mexicanos y norteamericanos, incluyendo a sus exploradores. En su política represora, los norteamericanos, al inventar el sistema de reservas, trasladaban a los apaches en trenes con los vagones sin agua ni iluminación, completamente a oscuras, herméticamente cerrados. Una vez en la reserva, anticipándose a los campos de concentración del siglo XX, se les colgaba una etiqueta numerada. Todavía hoy, en sus cementerios, en las tumbas barridas por el viento, pueden leerse los números que reemplazaron sus nombres.
4. LA RESISTENCIA DEL ROBLE
La educación de un apache era, desde la infancia, la de un guerrero. Desde chicos se adiestraban en la lucha. El aprendizaje abarcaba la lucha cuerpo a cuerpo, con lanzas, arco y flecha, así como la caza. Rehuir un combate equivalía a un castigo más duro que cualquier lastimadura. Entre los chiricahua, quien fue el jefe más grande del momento –y el momento es alrededor de 1860– fue Cochise. Los chiricahuas lo llamaban “Cheis”, roble. Medía un metro setenta y ocho y pesaba más de ochenta kilos. Según testimonios, “su mirada era suficiente para bajarle los humos al más escandaloso de la tribu. Parecía como si la vida de uno no fuera bastante valiosa como para ser digna de ser mirada”.
Casi siempre los encuentros para acordar un tratado de paz se frustraban por los malentendidos de los traductores, el pasaje del inglés al español, del español al apache y vuelta. En 1861 un alférez apellidado Bascom propuso a Cochise una confraternización. Lo que se discutiría en el encuentro era en verdad un robo de ganado y el secuestro de un chico blanco. Cochise, en señal de amistad, acudió a la tienda militar con su esposa, su hermano y dos de sus hijos pequeños. Cochise había caído en la trampa: la carpa estaba estratégicamente rodeada por el ejército. El jefe indio admitía lo del ganado, pero declaraba inocentes a los apaches del secuestro del chico. De nada servían sus propuestas. El bisoño alferez Bascom se sentía arañando la gloria deteniendo a Cochise. Toda la familia de Cochise, dijo, quedaría prisionera hasta que no se aclarase el secuestro. Cochise extrajo su cuchillo, cortó la lona y saltó afuera. Los tiradores que aguardaban asustados, dispararon más de cincuenta cartuchos. Entre el humo de la pólvora, Cochise alcanzó unos matorrales. Lo vieron huir en una pierna. Vieron también que cuando subió a lo alto de una colina llevaba todavía la taza de café que le había ofrecido el oficialito. Una hora más tarde, Cochise surgió en otra colina pidiendo ver a su hermano. Bascom le contestó con una descarga de fusilería. Cochise alzó una mano prometiendo venganza: “La sangre india es tan buena como la blanca”, gritó.
Según el historiador Roberts, ejemplificando con las inútiles astucias militares de Bascom, así se “escribió el guión por un período de confusión y terror que se extendería por el sudoeste de los Estados Unidos durante los doce años siguientes”.
5. EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS
A partir de esa celada fallida se inició una serie interminable de desplazamientos militares en los que el ejército norteamericano, a pesar de su despliegue, perdía siempre. También el ejército mexicano, desafiando el derecho internacional, solía introducirse en tierra estadounidense para cazar a Cochise. Y su suerte era también pésima.
En una de las tantas encerronas que los apaches atraen a los casacas azules, al borde de ser diezmados, éstos atinan a armar un cañón. Los impactos no aciertan a derribar ningún apache, pero el efecto atronador, la potencia del cañonazo, son suficientes para que Cochise intuya que es peligroso subestimar a su enemigo.
Si se observan las reglas de táctica y estrategia de los apaches se apreciará su similitud con la guerra de guerrillas. El éxito de sus ataques se debía a su velocidad y conocimiento del terreno. Capaces de atacar y huir con rapidez, los apaches nunca se arriesgaban ante la chance de tener bajas. Además estaban física y psicológicamente preparados para resistir tanto las temperaturas infernales del paisaje más desértico como las nevadas. Se fusionaban con el paisaje haciéndose invisibles. Y al mostrarse, en el ataque sorpresivo, ya era tarde para sus enemigos. Sus cañones, con todo su peso, sumados a los enormes carros de intendencia, tornaban lenta y dificultosa la marcha. Hasta que el general George Crook fue asignado a la cacería.
Crook había combatido junto a Sherman en la Guerra de Secesión y había participado en las luchas contra los indios del noroeste, interviniendo activamente junto al ilustre presumido general Custer contra Caballo Loco, el gran jefe sioux. Crook era rubio, alto, tenía bigote y barba en la perilla, una mirada melancólica y abstraída que daba la impresión de estar aquí, pero no mucho. Antes de entrar en un combate solía perderse de caza. Crook odiaba el uniforme y estaba lejos de pensar que “el único indio bueno es el indio muerto”. El mejor método de combatir un enemigo es conocerlo a fondo, decía. Le preocupaba adentrarse en los secretos del alma india. Que era como ingresar en el corazón de las tinieblas. El ejército debía reconocer que la media apache, en condición física, era superior a la de cualquier soldado. Bastaba apreciar cómo combatían sus mujeres. Expertas en el lazo, el arco y la flecha, las guerreras podían ser excelentes tiradoras a caballo. Es mítica la historia de Lozen, una joven embarazada, perteneciente a los mescaleros: su banda fue acosada por los militares a través de Texas, hasta que finalmente, después de semanas, lograron emboscarlos y ejecutar una masacre. Durante el combate, Lozen quedó aislada de los suyos. Un joven guerrero la asistió con su caballo. En la fuga, rompió la bolsa y empezó a chorrear. Perseguida, se las ingenió para abandonar el caballo y esconderse entre matorrales. Los soldados la flanqueaban. Lozen ocultó al bebé en un bosque. Durante semanas ésta sería su forma de huir: esconderse, avanzar, esconderse, avanzar. Sus movimientos fueron furtivos. Lozen robó caballos a mexicanos y salió ilesa de una ráfaga de balas. También robó un novillo. Lo descuartizó a cuchillo para alimentarse y después hizo con el estómago del animal un envase para guardar agua. Degolló a un soldado de la caballería, se quedó con su caballo, su rifle y sus municiones. Y se internó en Nueva México para juntarse con los suyos y volver al combate.
Crook recapacitó que únicamente un apache podía atrapar a otro apache. Utilizando rastreadores apaches que avanzaban en la vanguardia de patrullas, Crook rastrilló el territorio. Sus patrullas daban con rancherías y campamentos mínimos: los indios estaban obligados a dejar atrás sus víveres de invierno. Los primeros en disparar eran siempre los rastreadores, lo que garantizaba una victoria tras otra a Crook. Se libraban pocas batallas trascendentes pero el objetivo se cumplía sistemático. Según la investigación de Roberts, el acoso de Crook era genocida.
En diciembre de 1872, Crook y doscientos soldados cercaron a los apaches en una caverna. En el interior, las mujeres cocinaban y los guerreros bailaban frente al fuego. El ejército atacó sin aviso. Cuando se apagó el eco de los tiros en la caverna quedaron apilados los cadáveres de ochenta apaches. Veinte mujeres y chicos heridos sobrevivieron. Apenas entraron a la caverna los apaches colaboracionistas culminaron la matanza machacando las cabezas de muertos y heridos hasta volverlas pulpa. Más tarde los soldados se disculparían por no impedir la carnicería. Casi cien años después, esparcidos en la cueva, blanqueados por el tiempo, podían encontrarse aún los huesos y los arañazos de balas en las paredes de piedra.
Con su gente acorralada, enferma y hambrienta, los jefes apaches aceptaron conciliar. El mismo Cochise, viejo, cansado y padeciendo, se supone, un cáncer de estómago, también se rendiría. En una reserva, en junio de 1874, predijo su muerte para el día siguiente. Lo pintaron para el combate, lo cubrieron con una manta con su nombre, lo montaron a un caballo y un guerrero lo condujo a una grieta en las montañas. Ningún blanco presenció su funeral. Pero quienes estuvieron en la reserva cuando murió Cochise garantizan que aterraba oír los alaridos de su gente. Nunca existiría otro jefe como Cochise, un jefe que los uniera tanto en la paz como en la guerra. Sin embargo, la épica resistencia apache por su libertad recién empezaba.
6. IRAK
Semanas atrás La Nación publicaba un artículo del Times Litterary Supplement firmado por Robert Fox: “Irak: El hábito de la violencia”. El periodista se refería al empleo de la fuerza de parte de las potencias imperiales en la historia de Irak. Bush y Blair repitiendo los errores cometidos en los años ‘20 por Gran Bretaña. El artículo detalla la interminable lista de torpezas bélicas cometidas en Irak cuyo cometido era, como en el presente, implantar la democracia, paradigma de gobierno universal. Allí se hacía referencia a la educadora Gertrude Bell, que buscó “civilizar” a los habitantes de esta tierra, misión educadora que, obviamente, estuvo respaldada militarmente. Su fracaso fue, en su tiempo, comparable al fracaso de las potencias imperiales del presente en su “pasión” por implantar una democracia post Saddam. En ningún momento el articulista Fox hace hincapié en los intereses geopolíticos del petróleo.
¿A qué viene esta cita, pueden preguntarse? Quizá lo que importa es una operación de lectura. Leer en la investigación de Roberts sobre los apaches otra cosa. Un modelo de cruzada “civilizatoria”. Es en este sentido que su ensayo sobre las guerras apaches, a pesar de las especificidades que pueden plantear diferencias entre rebeliones de pueblos distintos, identidades distintas, combatiendo un mismo proyecto de dominio, obliga a reflexionar. Porque la vigencia del libro de Roberts es un alerta que denuncia la intolerancia yanqui, el desprecio por el otro, su reducción a la animalidad en nombre de absolutos –la democracia ortopédica y formal en primer plano– cuya eficacia, cuando se la implanta a sangre y fuego, se vuelve a cada instante más dudosa si se medita en los intereses de explotación de un territorio.
7. SANGRE DE APACHE
En 1872 Jerónimo era un desconocido para los norteamericanos. Había combatido junto a Cochise, Mangas Coloradas, Nana, Victorio y Ulzana. Y estaba destinado a destacarse por sobre todos ellos. Ni chiricahua ni mescalero, ni chihenne ni chokonen, Jerónimo era un bedonkohe. Pero por encima de las diferencias tribales, su sola convocatoria bastaba para concitar la unión en un mismo frente. Su nombre puede traducirse como “gente de los confines”. La madre le había contado las leyendas de su pueblo y el padre las batallas. A los diez años ya se destacaba en la iniciación guerrera. Juh, un guerrero de la rama nednhi, tan bravo como él, sería, además de su cuñado, su compañero y aliado en todas las batallas. Se enamoró de una hermosa nednhi, Alope, luego su esposa y la madre de sus primeros tres hijos. En diciembre de 1851 Jerónimo y otros bedonkohe habían acampado en las afueras de Janos, un poblado mexicano. Mientras acompañaba al jefe Mangas Coloradas y otros guerreros a comerciar a Janos, en esa tarde más de cuatrocientos soldados mexicanos de Sonora arrasaron el campamento, matando a su madre y a sus hijos. Nunca se supo con exactitud el número de los muertos. Sobrevivieron unas decenas de mujeres y chicos. Llevadas con sus hijos en cautiverio, fueron despachadas en esclavitud a haciendas a cientos de kilómetros. La tragedia terminó por moldear la ferocidad de Jerónimo. Apelando a las leyendas escuchadas en su infancia, Jerónimo dirigió un combate tras otro hasta convencerse de que era inmortal. Algo de cierto parecía haber en esta superstición. Montaba a la vanguardia y los balazos apenas lo rozaban. A medida que los combates aumentaban, Jerónimo se volvía tanto un estratega imbatible como un depredador: en sus ataques rara vez se apiadaría de los chicos.
Los constantes esfuerzos militares no lograban someterlo. En ocasiones, durante un pacto de paz provisoria, fue traicionado, juzgado, y permaneció prisionero en San Carlos unas semanas. Cuando los blancos imaginaban haberlo enjaulado, Jerónimo siempre volvía a escurrirse.
Era también evidente que la política de reservas, como proyecto concentracionario, no era operativa. Los apaches no eran como los navajos. Se oponían con terquedad a ser campesinos. Sus exigencias siempre se basaban en la preservación del nomadismo. Las múltiples negociaciones entre blancos y apaches incluyeron la visita a las grandes ciudades. En un viaje en tren a Washington un jefe apache enmudeció tras intentar un recuento de los cerros que desfilaban por sus ojos. No podía creer que el mundo continuara más allá. En un viaje a Saint Louis otro jefe tardaría en reaccionar frente al progreso urbano, el maquinismo y la superioridad numérica de los blancos. En otro viaje, de visita al presidente Cleveland, el gran jefe carapálida, los apaches fueron alojados en un hotel. Se asomaban a las ventanas y miraban hacia abajo. Preguntaron por qué todos esos hombrecitos y mujeres daban vueltas allá abajo para impresionarlos. Cuando entendieron que no eran siempre los mismos paseando alrededor del edificio sino que eran personas diferentes, los apaches se aterraron al advertir que no era una broma. No había sólo hombres y mujeres blancos allá abajo. Había también negros y amarillos.
Perseguido, cercado, Jerónimo, aun cuando su derrota era inminente, se resistía. Los blancos lo habían engañado una y otra vez. Había creído en algunos como Crook, pero también Crook, cuando sus intenciones pacificatorias fueron limpias, fue traicionado por los altos mandos y defraudó a Jerónimo al borde de un tratado.
En 1886 la derrota era palpable. Jerónimo escuchó a sus hombres. Era ley entre los apaches respetar el pensamiento del otro. Jerónimo lo hizo. Y perdió el debate. La mayoría de sus guerreros convinieron entregarse, aceptar la rendición: era lo aconsejable para salvar a sus familias asediadas por el hambre y la enfermedad. En el verano de 1886, al rendirse, la partida de Jerónimo se componía de treinta y cuatro personas, mujeres y niños incluidos, seguidos por una manada de perros. En su capitulación ante Crook, Jerónimo le dijo: “Antes me movía por ahí como el viento. Ahora, me rindo a ti. Eso es todo”.
Los “renegados”, como se los había bautizado, antes de rendirse, habían desafiado con heroísmo a cinco mil soldados de caballería de la Unión –una cuarta parte del total de su ejército– y a unos tres mil soldados mexicanos. Durante los últimos tres meses los dos ejércitos no habían podido atrapar siquiera a un chico.
Los apaches fueron deportados a un paisaje completamente distinto: los bosques pantanosos de Florida. No faltó un jefe que, atormentado, se suicidara. De los más de mil doscientos prisioneros desde los tiempos de Cochise, entre hombres, mujeres y chicos sobrevivieron apenas doscientos. Después de su cautiverio, octogenario, el viejo guerrero era una atracción circense en los espectáculos de William F. Cody, más conocido como Buffalo Bill. Jerónimo era una rareza que hacía gala de su puntería y firmaba autógrafos por un dólar.
En el invierno de 1909, a los ochenta y cinco años, fue a vender arcos y flechas a la ciudad de Lawton. Cuando cabalgaba borracho de vuelta a su casa, se cayó y quedó la noche entera sobre la tierra. La pulmonía y el delirio hicieron el resto. Se discute si agonizando estuvo por convertirse al cristianismo. En las visiones de la fiebre se arrepentía, en particular, de los chicos asesinados. En su vida se había negado a seguir “el sendero”, dijo, y ahora ya era tarde. Al morir, bajo la camisa tenía más de quince cicatrices de bala. Su gente lo enterró en la orilla del río Cache y levantó una pirámide de granito con un águila de piedra en la cúspide. En su funeral una anciana gritó llorando: “¡Todos te odiaban! Los hombres blancos te odiaban, los mexicanos te odiaban, los apaches te odiaban, todo el mundo te odiaba. Pero fuiste bueno con nosotros. Nosotros te amamos, nosotros odiamos ver cómo te vas”.
Las guerras apaches
Cochise, Jerónimo y los últimos indios libres
David Roberts
De verdad tenemos mucho que reflexionar sobre este tema
Publicado por
KYMI
en
21:45:00
1 comentarios


.jpg)